
En Palabra Que es Noticia, Antonio Quinteros conversó con Anamaria Arriagada, presidenta nacional del Colegio Médico (Colmed) sobre los resultados de la encuesta “Agresiones en Centros de Salud”.
El informe que entregó el Colmed reveló una preocupante realidad. Más del 65% de los médicos declara haber sufrido violencia psicológica en sus lugares de trabajo, mientras que un 26% ha sido víctima de agresiones físicas. Aún más alarmante, el 94% de los encuestados señala que, tras vivir estas situaciones, retoman sus labores sin recibir la contención adecuada.
Arriagada explicó que este fenómeno no es exclusivo de los médicos, sino que afecta a todo el personal de salud, incluyendo enfermeros y técnicos paramédicos. “El daño a las personas desincentiva que sigan trabajando en sus lugares de trabajo, pero además una falta en atención oportuna a la población”, subrayó.
Origen
La violencia en el sector salud tiene múltiples aristas y orígenes. Según la doctora Arriagada, “las sociedades se han vuelto más complejas, y la insatisfacción generalizada con los centros de salud ha contribuido al aumento de estas agresiones”. Además, el impacto de la pandemia y el deterioro en la salud mental de la población han exacerbado este problema.
A esto se suma la presencia de violencia vinculada al narcotráfico, que ha introducido un nuevo nivel de amenaza, incluso contra personal de salud. Así, señaló que esta forma de violencia, caracterizada por la normalización del maltrato, es particularmente preocupante. Esto porque los agresores no muestran reparos incluso ante quienes atienden a sus propias familias.
El problema, además, se amplifica debido a la falta de preparación. Según la encuesta, casi la mitad de los médicos desconoce los protocolos de seguridad en sus lugares de trabajo. La rotación de personal con contratos temporales y la falta de inducción adecuada agravan esta situación, dejando a los equipos sin herramientas para enfrentar agresiones.
Desafíos pendientes
El Colmed ha trabajado en conjunto con la Subsecretaría de Prevención del Delito y Redes Asistenciales. Juntos, han desarrollado un mapeo de riesgos en hospitales y centros de salud. El objetivo es implementar medidas de seguridad acordes a las necesidades de cada lugar.
Sin embargo, la doctora Arriagada indicó que aún queda mucho por hacer. Especialmente, en la formación y coordinación entre distintos organismos, como Carabineros, municipalidades y el Ministerio del Interior.
Además de las medidas inmediatas, como reforzar la seguridad en los puntos más críticos, la doctora enfatizó en la importancia de abordar las causas estructurales de la violencia.
“Resolver este problema implica no solo acercar el hospital, sino también la plaza, el colegio y otros servicios del Estado, para que las comunidades no se sientan abandonadas”, comentó.
La violencia en el sistema de salud no solo afecta a quienes trabajan en él, sino también a los pacientes, quienes reciben atención de profesionales que, muchas veces, laboran bajo miedo y estrés.
La urgencia de mitigar esta crisis es evidente y se necesita una respuesta integral que abarque desde la protección inmediata hasta un replanteamiento de la relación entre el sistema público y la ciudadanía.