
En una nueva edición de Palabra Que Es Noticia, Andrea Moletto conversó con el sociólogo y analista internacional Raúl Sohr sobre el acuerdo entre Donald Trump y Vladimir Putin para terminar con la guerra en Ucrania, una decisión que reconfigura las alianzas globales y deja a Europa en una posición incierta.
Cambio en la estrategia de EE.UU.
Sohr explicó que esta jugada responde a una estrategia de largo plazo de Washington. «Desde hace décadas, Estados Unidos busca trasladar su poderío desde Europa hacia Asia. Rusia, pese a su capacidad militar, ya no es la prioridad», afirmó.
En este contexto, Ucrania quedó atrapada en una guerra de desgaste que no podía sostener sin el respaldo financiero de EE.UU. «Trump lo dijo con claridad en su campaña: iba a terminar con esto inmediatamente», recordó Sohr. La ayuda estadounidense se había demorado hasta seis meses en ser aprobada, lo que dejó a Ucrania sin recursos esenciales para continuar el conflicto.
El quiebre con Europa
La decisión de EE.UU. de negociar directamente con Rusia sin incluir a la Unión Europea marca un punto de inflexión. «La relación transatlántica ha sido un pilar fundamental en el balance de poder en Occidente. Sin embargo, este acuerdo marca un quiebre, con Estados Unidos declarando: ‘Nosotros no estamos dispuestos a asumir esta carga'», señaló Sohr. Esto responde a un cambio estratégico de Washington, que busca trasladar su influencia desde Europa hacia Asia, consolidando alianzas en la región ante una posible confrontación con China.
«Esto es un golpe muy fuerte a la imagen y autoidentidad de la Unión Europea. El hecho de haber sido marginados tendrá consecuencias profundas y los obligará a repensar su estrategia», aseguró el analista internacional. La OTAN queda en una posición incierta, pues la protección de EE.UU. ya no es una certeza. «Europa debe asumir su propia seguridad sin depender de Washington», agregó.
Por otro lado, Raúl Sohr destacó el impacto del acuerdo en Medio Oriente. «La idea de trasladar a millones de palestinos sin su consentimiento es insólita e irrealizable», concluyó. Con este giro, la Casa Blanca redefine sus prioridades y deja a Europa en una posición más vulnerable.