
José Miguel Carlos Piñera Echeñique nació en octubre de 1954. Fue el quinto de seis hermanos, entre ellos Sebastián Piñera, expresidente de Chile.
Desde pequeño mostró interés por la música. Cantó en el coro del colegio y más tarde, por el trabajo de su padre diplomático, vivió en Bélgica y Nueva York. En la Gran Manzana descubrió la cultura musical norteamericana.

Woodstock y su amor por el rock
Según Frecords, A los 15 años se escapó para asistir al Festival de Woodstock. «Me encantó Joan Báez, Jimmy Hendrix y Carlos Santana, a quienes logré saludar de mano», contó en su momento.
También admiró a Bob Dylan, quien marcó su carrera musical.
De regreso en Chile, vivió de cerca la agitación política de los años 70. «Lo pasé chancho», dijo sobre los años de la Unidad Popular, donde asistía a conciertos de Inti Illimani, Quilapayún, Víctor Jara, Los Blops, Illapu y Los Jaivas.
El golpe militar de 1973 cambió todo. Fue detenido por su apariencia. «Ya tenía larga melena, mi boina y una incipiente barba», relató.
El camino hacia la música
Viajó por Latinoamérica y absorbió influencias folclóricas. De vuelta en Chile en los 80, trabajó con el productor José Rubén Olivos y lanzó su primer disco, Fusión Latina, en 1982.
Incluía su mayor éxito, «La Luna Llena», además de «Como el sol«, «Guajira» y «Casamiento de negros«. Su popularidad lo llevó al Festival de Viña del Mar en 1983.
Música, bohemia y negocios
Miguel «Negro» Piñera siempre fue más que un músico. Creó locales emblemáticos como «Sería Tutix», «Entrenegros», «Moros y Cristianos» y «Capitán Tutix» en México.
«La marca ‘Negro’ Piñera vende», decía, entre risas.
Su amor por la noche era parte de su esencia. «Yo soy Opus Night y mis hermanos son Opus Day», bromeaba.
«Tuve que portarme bien» Su estilo de vida le trajo problemas, especialmente con el alcohol.
«Ya tengo un chofer porque me gusta servirme mis whiskicitos», reconoció tras varios incidentes. Con la presidencia de su hermano Sebastián, sintió presión para cambiar.»Tengo que portarme bien», admitió.
Miguel «Negro» Piñera se definía como un hombre de la noche, siempre rodeado de amigos y música.«Ya un muchacho sesentero», seguía con energía, con planes de crear una fundación para músicos jóvenes.
Celebró su carrera con el disco «50 años cantando», manteniendo su espíritu bohemio hasta el final.