
En un nuevo programa de Palabra Que es Noticia, Andrea Moletto y Antonio Quinteros conversaron con Maximiliano Bazán, periodista e investigador de la fundación Terram sobre las manejos que realiza la empresa Australis Seafoods para evitar multas en la producción salmonera.
Como funciona la industria salmonera
Bazán explico que el cultivo industrial de salmones de una especie exótica que no se da de manera natural en Chile, Por tanto, es una actividad que siempre va a tener impacto al medio ambiente: “El estado entrega concesiones hasta cierto año, y hasta el año 2010, esas concesiones que fueron cedidas, en su gran mayoría existen de manera indefinida con causales de termino”.
Para mantener estas concesiones, las empresas deben cumplir con ciertas condiciones: “Si es que no cumplen ciertos aspectos podrían perder la concesión. Sumado a eso desde 1997 entra en vigor el sistema de evaluación de impacto ambiental, por lo que deben evaluar los impactos que generarían. A partir de eso, el estado les da un permiso ambiental para producir por un límite productivo establecido. Eso pueden ser 2000, 3000, 5000, hasta 10 000 toneladas”.
Las irregularidades y estrategias para evitar sanciones en Australis Seafood
Con respecto a las irregularidades de Australis Seafood, Bazán mencionó que: “Cada empresa tiene muchos centros de cultivo y en esos centros de cultivo pueden producir un límite, en el caso de Australis, esta empresa el año 2022 se auto denunció a la superintendencia del medio ambiente (SMA) por 48 casos de sobreproducción”.
El investigador explica que la empresa vio que se les venían encima varios procesos de sanción por lo que: “Se anticipó, y de esa manera podría optar un beneficio de la ley que es reducir o no recibir sanción, dependiendo de la decisión de la Superintendencia. Lo que nosotros hicimos fue al revisar el historial productivo completo y vimos que no eran 48 casos, sino 92 desde el año 2012 hasta del año 2023”.
En la misma línea menciona que: “Ahí es importante diferir, porque por un lado hay 30 casos de sobreproducción que ya finalizaron y que como pasaron más de 3 años desde que incurrió en esa falta la Superintendencia no puede multar”.
“Esos 30 casos de sobreproducción aumentaron la cantidad de contaminación sobre el fondo marino principalmente a través de las fecas de los salmones y la comida que comen, lo que se traduce en un estimado de entre 60 y 90 millones de dólares”, agregó Bazán.
El impacto medioambiental de la industria
Las empresas aún cuando no cometen delitos y operan dentro de lo legal, generan grandes efectos negativos en el fondo marino: “En base al reglamento ambiental las empresas tienen que estudiar el fondo marino para identificar los niveles de oxígeno disponible, la acumulación o que no se disuelvan las fecas y la comida no ingerida sumado a otros químicos que se usan en el proceso, que finalmente se traducen a una amenaza a la biodiversidad”.
“El solo hecho de disminuir o anular los niveles de oxígeno disponible, pone en riesgo al ecosistema y por tanto a toda la cadena trófica asociada a él. El salmón es una especie carnívora, por tanto, si se escapa, tambien representa otra forma de dañar a los peces nativos”, advierte Bazán.
El dilema entre crecimiento económico y daño ambiental
El investigador también habló sobre la importancia económica de la industria salmonera en Chile: “La cantidad de empleo que involucra, directo o indirecto en la industria habla de cerca de 70 000 puestos de empleo, y desde hace varios años exporta o cosecha números cercanos al millón de toneladas, lo que equivale a 5000, 6000 millones de dólares en venta en exportaciones al año”.
Sin embargo también explica que a partir de los distintos eventos que han terminado en crisis, también terminan implicando pérdidas de empleos masivos: “En este caso tiene que ver con la producción por encima de lo legal en sus permisos ambientales, siendo los incumplimientos ambientales reiterados, prácticamente el 25% de todo lo que exportó Australis en los últimos 10 años fue en base a una producción ilegal”.
Finalmente Bazán plantea una reflexión: “Yo me pregunto si es que a cualquier empresario cuando incurre en delitos de este tipo es eximido o recibe una sanción y en ese sentido, cabe dudar si la Superintendencia va a aplicar la ley con el criterio que ya ha usado anteriormente en torno a revocar los permisos o cerrar el centro de cultivo, porque, si es que pasa una multa a la Superintendencia, no necesariamente eso va a reparar el daño ambiental y ese es un punto importante”.